Un modelo ganadero con futuro
El pastoreo no suele aparecer en las encuestas al trabajo más cotizado. En las últimas décadas, el número de personas empleadas en este oficio no ha hecho más que desplomarse y la transición generacional es prácticamente nula. Frente a esta tendencia, cada vez más estudios aseveran las beldades que una ganadería extensiva tendría sobre la gestión del territorio.
En un contexto de cambio climático, incendios forestales cada vez más intensos y despoblación rural, recuperar estas prácticas tradicionales puede ser parte de la solución y razas adaptadas al medio, como la Pajuna, permiten que esta inversión sea más atractiva cuando se considera desde un punto de vista empresarial.
La vida del ganadero en la montaña
Ser ganadero, en su faceta de pastor, no requiere solo de proveer de alimento al ganado. Requiere conocer y establecer una ligazón profunda y productiva con el territorio que se habita.
Ganaderos como Torquato Aguilera se encargan de preservar este conocimiento y mantener la raza Pajuna viva. Con más de setenta reses en su rebaño, Torquato acompaña a sus vacas en la búsqueda de pastos provechosos para ellas. Montado en su caballo, asciende con ellas en los meses calurosos a los montes y allí las acompaña entre los riscos. Bajará de su lado a los valles en invierno, a resguardo del frío de la montaña. Las huellas que juntos van dejando marcan un camino transterminante y abren el camino que otros recorrerán.
Su conocimiento no es una ciencia ignota y oculta, la empresa GoInsitu realiza en colaboración con Torquato rutas turísticas que permiten a quienes somos extraños al oficio del pastor recorrer esos mismos paisajes y conocer de primera mano los vericuetos de las faenas en el agro.
Investigación y divulgación
En la retaguardia de esta noble empresa de conservación se encuentran los científicos y divulgadores que trabajan documentando y comunicando la ciencia que existe detrás de las prácticas rurales y extensivas.
Mención de honor requiere el empeño de María del Carmen García Moreno, veterinaria y fotógrafa, que lleva años siguiendo los procesos de trashumancia en la península y colaborando en la difusión de su relevancia como agente conservador de nuestros entornos.
Su obra Cuidando la piel de la tierra da buen ejemplo de esta doble vocación de María. Esta obra, disponible en línea, recoge una serie de fotografías que capturan la vida de nuestros pastores en pleno trabajo e ilustra con textos imbricados entre las capturas fotográficas el trabajo y la necesidad de la pervivencia del mismo.
No os perdáis la entrevista que recientemente le realizó la cadena OndaCero. Allí encontraréis de primera mano la formada opinión de una experta en la materia y la vivaz defensa de un medio de vida tradicional como herramienta para forjar un futuro más hermanado con la buena salud de la tierra.
Proteger el patrimonio genético
La conservación de las especies requiere de un minucioso tratamiento de su material genético. Solo a través de la colección y el registro de este material se puede cerciorar a las comunidades que los productos con que trabajan son fidedignos.
Instituciones como el Censyra de Badajoz trabajan junto a asociaciones de criadores para preservar material genético de la raza mediante bancos de semen y embriones. Programas como este permiten conservar los rasgos definitorios y excepcionales de las distintas razas mientras garantizan la diversidad genética al previnir un exceso de cruces endogámicos, lo cual es realmente necesario cuando las poblaciones totales son tan bajas como es el caso de la Pajuna.
